viernes, 5 de diciembre de 2014

Sobre Los Caballeros de Takhisis o de como dejé de leer a Weis y Hickman

Autor: Weis, Margaret y Hickman, Tracy.
Título: Los Caballeros de Takhisis
Título original: Dragons of summer flame
Ilustrador: Larry Elmor
Traductor: Mila López
Serie: Crónicas de la Dragonlance: La Segunda Generación. El Ocaso de los dragones - Volumen I
Año de la edición original: 1995
Año de la edición española: 1996
Editorial: Timunmas
ISBN: 978-84-480-0364-7


Tras hacer un entretenido remake de El Señor de los Anillos en Crónicas de la Dragonlance y, superarlo, con Leyendas de la Dragonlance, Weis y Hickman se descolgaron con esta infausta novela que pretendía hacer un reseteo de las sagas anteriores. En una apresurada narración carente de interés para los fans de las sagas, los autores no dudan a la hora de dejar títere sin cabeza, dejándonos, a su vez, huérfanos de unos personajes que habían sido perfilados, si no con maestría, sí con bastante acierto.
La dimensión trágica que adquiere la muerte de Sturm a manos de su hermanastra y compañera de aventuras Kitiara, como referente de abnegación en la Narrativa Fantástica, queda oscurecida por esta interesada "ristra de asesinatos en serie" que los autores llevan a cabo para abrir las puertas a nuevos personajes, nuevas novelas que no aportan nada al universo creado. Una auténtica pena que la calidad se pliegue a intereses crematísticos.
Weis y Hickman, afortunadamente, nos dejan otra serie de novelas de las cuales destacaré El Ciclo de la Puerta de la Muerte, que ha servido de hipotexto para la novela The Maze Runner (2009) de James Dashner, cuya versión cinematográfica ha visto la luz en 2014. La heptalogía propone un interesante universo ficcional que provoca sensaciones de vértigo y perplejidad, sin excluir ninguno de los elementos típicos de la fantasía e, incluso, del terror tradicional (cabe destacar el giro de tuerca que da la novela El Mar de Fuego al "tema zombi") Otro elemento que merece la pena resaltar es el impecable uso del narrador-personaje en primera persona que, en ocasiones, llevan a cabo los autores.
Tristemente y a pesar de haber disfrutado de otras trilogías como La Espada de Joram -¡otro giro de tuerca!- o La Rosa del Profeta, tengo que desaconsejar la lectura de esta novela y, por supuesto, de su continuación, ya que no aporta nada -repetimos- al aficionado a la Narrativa Fantástica, en general, o al fan de la Dragonlance, en particular.


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